Jessie Inchauspé, bioquímica: “La fruta no es natural, es producto de la ingeniería“

La percepción de que las frutas ya no tienen el mismo sabor que antes va más allá del gusto. Detrás de ese cambio, especialistas señalan múltiples factores que van desde la genética hasta los métodos de cultivo, pasando por la búsqueda de mayor rentabilidad y eficiencia en la producción.
Uno de ellos es la bioquímica Jessie Inchauspé, fundadora del proyecto Glucose Goddess y autora del bestseller “La revolución de la glucosa”.
La joven de origen francés planteó que los alimentos que hoy se consumen —en particular las frutas— son el resultado de un largo proceso de intervención humana. Características como el tamaño, la textura o el dulzor “no son casuales”, sino el producto de cruces y selecciones orientadas a determinados objetivos, explicó.
Frutas, perros y el accionar humano
Para clarificar su posición, Inchauspé usó a las mascotas de ejemplo. “Es como los perros. Todas las razas de perros actuales, desde los chihuahuas hasta los golden retrievers, descienden de los lobos. Los seres humanos han cruzado lobos para crear estas diferentes razas de perros”, indicó al podcast The Diary Of a CEO, disponible en Youtube.
Al continuar llegó al punto: “todos ellos tienen como antepasado al lobo gris, pero los seres humanos somos muy buenos criando seres vivos para que sirvan a nuestros propósitos. Y con la fruta ocurre lo mismo”.
La especialista destacó las diferencias entre las frutas antiguas y las actuales. De acuerdo con la especialista, las frutas de tiempos antiguos eran muy distintas a las actuales. “El plátano ancestral es pequeño, lleno de fibra, lleno de semillas y no muy dulce […] el plátano moderno está lleno de azúcar, bajo en fibra, y es muy fácil de comer. Eso lo debe saber la gente. La fruta no es natural. La fruta es producto de la ingeniería humana”, sentenció.
La importante fibra de las frutas enteras
Este proceso de transformación, explica, también tiene impacto en la densidad nutricional y en las propiedades del alimento en cuestión. Factores como el tiempo de maduración, la calidad del suelo o el momento de cosecha pueden influir en el contenido de nutrientes.
Sin embargo, Inchauspé introdujo un matiz importante: pese a estos cambios, la fruta entera sigue siendo una opción válida dentro de la alimentación. “Una pieza de fruta entera también contiene fibra y agua”, aclaró.
El destacado rol de las fibras que contienen las frutas.“Por lo tanto, aunque haya sido cultivada para tener mucho azúcar, la fibra y el agua reducen la rapidez con la que el azúcar llega a nuestro torrente sanguíneo, lo que la hace más o menos aceptable para nosotros”, reconoció.
La polémica con el jugo de naranja
El punto crítico, según la bioquímica, aparece cuando la fruta se procesa y pierde parte de sus componentes naturales, especialmente la fibra. En ese sentido, puso el foco en el consumo de jugos.
“Si tomamos una naranja y hacemos jugo de naranja, ¿de qué estamos hablando realmente? Las naranjas ni siquiera son una fruta natural. Fueron inventadas hace miles de años mediante el cruce de otras especies de frutas”, señaló.
La elaboración de jugo implica descartar la pulpa, lo que “modifica la forma en que el organismo absorbe el azúcar”. Al descartar la fibra —que es la parte sólida desechada— “estás ingiriendo una cantidad muy poco natural de azúcar en tu torrente sanguíneo”, espetó.
De esta manera, “no hay fibra” que sirva como protección contra el pico de glucosa, determinó.
Más allá de esta mirada sobre el apasionante mundo de las frutas, el periodista científico Federico Kukso aborda su historia y evolución en su libro “Frutologías”. Allí el escritor argentino explora la dimensión sensorial, simbólica, y política de estos alimentos.
Quién es Jessie Inchauspé
Como bioquímica, Jessie Inchauspé se especializa en el estudio del impacto de la glucosa en el organismo. A la vez es divulgadora de hábitos alimentarios orientados al control del azúcar en sangre.
Se formó en Matemática Aplicada en el King’s College de Londres y posteriormente cursó un posgrado en bioquímica en la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos.
Es fundadora del proyecto ya mencionado Glucose Goddess, una plataforma desde la que difunde contenidos sobre nutrición y metabolismo.
A través de redes sociales se convirtió en una verdadera influencer —en Instagram tiene más de 6 millones de seguidores—.
La también autora cuenta con libros centrados en la salud metabólica y la forma en que esta puede ser afectada por pequeños cambios a la hora de comer.
Fuente: www.clarin.com



